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James Rodríguez, es un futbolista colombiano que juega como centrocampista en el São Paulo Futebol Clube de la Serie A de Brasil.
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Noticia
'Síndrome del gato volador': un riesgo potencial para la vida de los mininos que residen en edificios
Las mallas son la solución más común para proteger zonas como balcones y ventanas.
Los gatos por su instinto de curiosidad se ven atraidos por las alturas . Foto: iStock
Con el auge de la construcción de edificios en las ciudades y el aumento de la tenencia de gatos domésticos como mascotas, quesegún Cifras y Conceptos es de más del 50 por ciento, existen riesgos potenciales para la seguridad y la salud de los mininos. Uno de ellos tiene que ver con el llamado “síndrome del gato volador” o “síndrome del gato paracaidista”.
Con este particular nombre se conoce a aquellos gatos que acuden a al veterinario con signos clínicos de lesiones internas y con múltiples fracturas o traumas, que se dan producto de una caída desde superficies altas.
Se suele pensar que los gatos tienen una habilidad particular para caer siempre de pie, e incluso un pensamiento popular hace referencia a que tienen siete vidas; sin embargo, esto está muy alejado de la realidad.
Según Fiorella Gambale, del Instituto de Investigación Felina de Milán (Italia), los gatos pueden cambiar de posición y caer de pie cuando las alturas son superiores a los 1.5 metros, pero no logran hacerlo cuando la distancia es más corta.
A pesar de que esto lleva a pensar que caer de alturas no tendría ningún efecto en el gato, el impacto de dichas caídas puede dar lugar a fracturas o lesiones internas consideradas como emergencias veterinarias.
Los gatos son curiosos por naturaleza. Característica que provoca su amor por los lugares oscuros, las alturas, los sonidos llamativos, los objetos que se mueven con velocidad e incluso las cajas de cartón. Es un peculiar rasgo que los expone a múltiples accidentes dentro y fuera de casa.
Su espíritu curioso sumado a su instinto cazador, la actividad sexual (tanto de machos como de hembras), la inexperiencia de los gatos juveniles e incluso al descuido de los tutores, hace que los gatos puedan estar expuestos a caer de alturas cuando en el hogar no se toman medidas básicas de seguridad como: cerrar puertas y ventanas, o hacer uso de mallas de protección.
Las mallas han sido objeto de gran controversia, ya que, en algunos edificios o conjuntos residenciales, los administradores han prohibido la instalación de estas aduciendo que se afecta la fachada y la estructura de las edificaciones.
Respecto a este argumento vale la pena mencionar que no existe ninguna reglamentación dentro de las normas urbanísticas, especialmente el Decreto 1077 de 2015, en la que se hable de este tipo de elementos de seguridad. Así mismo, no se exige algún permiso o trámite especial para su instalación.
Las mallas son invisibles, livianas y se pueden remover con facilidad, y no solo garantizan la seguridad de las mascotas, sino que también evitan accidentes con menores de edad.
A pesar de que no se requiere ningún permiso de los administradores de los edificios, por no tratarse de una reparación locativa, el llamado a las personas que quieren hacer uso de estos elementos de seguridad es a que informen previamente a los arrendadores y administradores en el caso de que el inmueble sea alquilado. Teniendo presente las normas básicas de convivencia.
En cuanto a los requerimientos específicos de las mallas, no existe una normativa clara que mencione colores, tamaños o diámetro de los orificios de la red, y se apela al sentido común de la persona que piensa instalarla.
Actualmente, en el mercado existen diferentes tipos de malla, las cuales pueden estar hechas de polietileno, nylon, aluminio, entre otros materiales. Los colores varían de negro a transparente, y en cuanto al calibre y diámetro, se pueden encontrar desde 0.8 a 2 milímetros.
También se recomienda que la red sea resistente a desgarros o mordeduras, que pueda resistir rayos UV y que tolere un alto peso.
Otras recomendaciones importantes son contemplar el espacio de riesgo y hacer evaluaciones de seguridad y estabilidad antes de permitir que el gato tenga acceso a esos lugares.