Hace 15 años, una pareja le dio un vuelco a su vida. Martha Santa, una pereirana administradora de empresas, y Carlos Almanza, un ingeniero civil antioqueño, llegaron a Puerto Gaitán (Meta) y decidieron establecerse y apostarle al campo.
“Queríamos vivir bien en torno a la naturaleza, a los animales y cambiar de paradigma porque la riqueza no se mide en lo que se tenga en un banco sino en las transformaciones que se puedan hacer”, dice Carlos, quien, junto con Martha, se definen como neo rurales porque encontraron un medio de vida en la agricultura orgánica y en la cría de animales de manera sostenible y ecológica.
Por eso, crearon hace nueve años la Granja Integral Agroecológica La Pelusa, ubicada a 20 kilómetros del casco urbano de Puerto Gaitán, que ha salido adelante gracias al tesón de esta pareja. La llamaron La Pelusa porque son muy pequeños comparados con los grandes proyectos agroindustriales de la región, pero son un ejemplo de lo que podrían hacer muchas familias minifundistas, con un desarrollo agrícola en armonía con el medio ambiente.
Ese es el principal objetivo de esta granja que se ha diversificado de una manera sorprendente. En tan solo 40 hectáreas tienen cultivos de pan coger, siembran pastos, frutales, hortalizas, cacao, plátano, yuca y están cultivando cúrcuma, que comercializan y venden en mercados campesinos junto con otras 20 familias campesinas.
Además, se dedican a la cría de animales. Comenzaron con 10 vacas y llegaron a tener 110 pero decidieron pasarse a la cría de búfalos. El concepto que aplican es la ganadería regenerativa, que busca la recuperación de los suelos mediante la rotación del ganado de un sitio a otro y de aplicar bio abonos, sin utilizar fertilizantes industriales.
También crían cerdos, gallinas, gansos, ovejas, tienen 50 colmenas y seis estanques de peces cuya producción esta cercana a una tonelada de tilapia para la venta. El agua de los estanques circula por filtros biológicos. Además, tienen paneles solares para producir su propia energía y un biodigestor para producir gas y preparar los alimentos. Es un sistema circular en el que todas las actividades se realizan de manera sostenible.
Y como si el trabajo no fuera suficiente, iniciaron un modelo de agroturismo para que las personas conozcan la transformación del territorio, la convivencia en armonía con el medio ambiente, las aves y fauna de la región.
Para Carlos el objetivo es ser multidiversos y no depender de un solo monocultivo, mientras que Martha dice que buscan que los productos tengan valor agregado y que mejoren la soberanía alimentaria para un buen vivir. “Me gusta ser reconocida como una productora campesina que está en contacto con la tierra, con el cuidado de la naturaleza, con prácticas ecológicas y ser un soporte social y productivo con nuestros vecinos del territorio”.
La Granja La Pelusa hace parte de la Asociación Campesina de Productores de Puerto Gaitán, Acapropuga, de la cual Martha es presidenta, y trabaja de manera articulada con diversas organizaciones y mercados campesinos, con la Red de Abastecimiento de Alimentos del Meta y la Red Nacional de Agricultura Campesina Familiar.