Cuando se habla de grandes e innovadores proyectos agroindustriales en Colombia, indudablemente hay que pensar en la Hacienda San José, en el municipio La Primavera, en Vichada. Es el mejor ejemplo de investigación genética, es líder en producción de carne bovina, en conocimiento de suelos, en cultivo de pastos tropicales y en sostenibilidad.
Como dice su dueño, Gabriel Jaramillo, en entrevista con Llano 7 Días, “queríamos hacer un laboratorio viviente, que sea un bien público, una plataforma de conocimiento pecuario tropical”. Y vaya que lo ha logrado. En 2014 Jaramillo creó la empresa Agropecuaria Bambusa y La Hacienda San José, dedicada a la ganadería de carne tropical sostenible mediante la cría de ganado cebú de raza Nelore Ciclo Corto, especial para zonas tropicales, como la Orinoquia, y con una productividad similar a la raza Angus.
Actualmente cuentan con 4.440 cabezas de ganado en 10.000 hectáreas, produce embriones y toros para exportación e importa semen de Brasil con el fin de mejorar la producción de carne para atender una demanda de proteína animal en crecimiento. Además, aplican el modelo de agricultura regenerativa mediante el cultivo de raíces y materia orgánica para mejorar las condiciones de los suelos, creando una capa vegetal que pueda absorber el agua lluvia y midiendo la altura de los pastos.
Con base en la experiencia de los productores de pollo y cerdo, que han acelerado el crecimiento de los animales para atender la mayor demanda, en la Hacienda San José han logrado sacar ganado en menor tiempo, reduciendo la edad de preñez o de primer parto de 42 a 21 meses, el intervalo entre partos, el destete, la tasa de mortalidad y la pérdida de peso, con lo cual obtienen una producción superior en 46 por ciento a la del ganado comercial.
Para combatir el cambio climático y los gases de efecto invernadero en una zona donde es frecuente la quema de pastos y la deforestación, han desarrollado prácticas sostenibles que comprenden las capturas de carbono, la protección de la fauna y la flora, la preservación de los humedales, y la agricultura regenerativa. Jaramillo dice que están descarbonizando la producción al capturar más carbón del que producen. Por cada tonelada de C02 que emite el ganado, capturan tres toneladas en el suelo gracias a la agricultura regenerativa, los forrajes y raíces. “Somos la única industria que compensa más de lo que emite”, asegura. Además, usan energía solar para todas sus actividades y movilizan el ganado en planchones a través del río.
La Hacienda San José no solo es un ejemplo para el sector ganadero del país, sino que es de talla mundial. Vienen expertos del sector de Brasil, Estados Unidos y otros países para conocer sus prácticas porque como dice Jaramillo, “lo que hacemos en la Hacienda San José está disponible para el conocimiento de todo el mundo, allá no se patenta nada”.
Hernán Braidy, un ganadero llanero con más de 40 años en esta actividad reconoce que cuando visitó este proyecto no estaba convencido de tanta belleza ni de que un manizalita les dijera a los llaneros que eran poco eficientes. “Pero cuando llegué encontré un grupo de personas abiertas a compartir su experiencia, sus aciertos y errores, sus prácticas ganaderas, buscando el bienestar del animal, un pastoreo efectivo, con inversiones productivas,” dice Braidy, quien entendió lo que significa un manejo genético eficiente, tener una ganadería de un nivel superior, eficiente y amigable con el medioambiente.
Jaramillo no se ha quedado solo en la cría de ganado. Con el fin de apoyar a las comunidades vecinas, junto con otros empresarios de la región, fundó la Asociación Prodesarrollo de Nueva Antioquia, Aprodena que ayuda en la educación de los niños.